¿Cuánto debo invertir para activarme?

REFLEXIÓN SALUDABLE

Por Josué Leonides

“No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase” Coco Chanel.

En una ReflexiónSaludable debemos complementar esta frase diciendo además que ‘No es el gimnasio, es la disciplina, es  la perseverancia…’

Así es, retomando la ReflexiónSaludable anterior, recordaremos que hablamos de los valores que se deben fomentar si queremos promover un estilo de vida saludable a través de la práctica regular de la actividad física. Señalamos que la disciplina y la perseverancia son indispensables para generar este estilo de vida. ¿Para qué esperar a que sea por recomendación médica o por simple vanidad?

Hagamos cuentas. En verdad no es necesario gastar en pagos de cuotas de gimnasios, en equipos sofisticados o en ropa de moda. Lo único que se requiere para activarnos es  fuerza de voluntad. Levantémonos media hora antes y salgamos a caminar. Empecemos por caminar, qué les parece… ¿dos semanas? Es importante registrar el tiempo en que lo hacemos, la distancia que recorremos y después empezar a hacer pequeños cambios como incrementar la distancia o bajar el tiempo… ustedes elijen.

Cuando se trata de moverse no debemos condicionarnos, es una mentira eso de “sin dolor no hay ganancia”, o que hay que salir molido de hacer ejercicio para que realmente sea benéfico. En la teoría de entrenamiento existe un principio que se denomina síndrome general de adaptación (SGA). Esta condición, propuesta por Hans Selye en 1956, supone que al inicio del trabajo físico puede ser que se presente dolor muscular, (también conocido en el argot como “agujetas”),  producido por el ejercicio realizado a una mayor intensidad a la que el organismo está acostumbrado.

En ese sentido es normal ese tipo de sensación, mas no debe ser una constante si el trabajo se realiza de manera paulatina, hasta que después de varias semanas el cuerpo empieza a adaptarse a ese estímulo y en ese momento estaríamos en presencia de un aumento del rendimiento. Se debe poner mucha atención al llegar a este nivel ya que de continuar en ese mismo ritmo el cuerpo en lugar de incrementar el rendimiento, éste se irá a la baja.

Por dicha razón es que se debe variar el trabajo que se realiza. En esa circunstancia, los ejercicios con el propio cuerpo pueden ser muy variados, caminar, trotar, correr y hacer todo lo anterior con cambios de ritmos de intensidad. Se puede además cambiar la ruta que habitualmente se recorre, el tipo de superficie en la que se hace… en fin. Lo que su imaginación les pueda ofrecer. En una ocasión ciertos jóvenes se preparaban para correr 5 k y entrenaron en pista de tartán -a como su experiencia les dio a entender-. Sin embargo, el planteamiento cambió y la ruta de la competencia resultó ser en superficie diferente lo que les dejó como experiencia que no es igual recorrer esa distancia en superficie plana que en superficie en terreno irregular.

Todos esos cambios que se pueden dar en las “rutinas” de entrenamiento hacen que moverse sea divertido, busquen algo diferente cada semana, seguramente en tu localidad encontrarás distintas opciones. No dudo que en centros “especializados” no ofrezcan esas opciones pero ¿es necesario pagar porque te digan que salgas a correr a la calle?

Sigamos promoviendo el agrado por la actividad física sin importar que ésta se realice en un gimnasio sofisticado o en los parques públicos. Ustedes elijen.

JL