Diputados sonorenses legislan a “billetazos”

HERMOSILLO, Son. (apro).- Más allá de aprobar leyes o iniciativas, en la última década los diputados sonorenses se han dedicado a gastar cientos de millones de pesos en inagotables y desconocidos fondos legislativos adicionales a sus salarios.

De acuerdo con la solicitud de acceso a la información pública 111/UE/LXI, con la “partida secreta” 3919, bautizada como “gestión legislativa”, los legisladores locales se adjudicaron discrecionalmente 408 millones de pesos del 2005 al primer trimestre de 2016, sin contabilizar sus jugosos sueldos.

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Al cabo de diez años esta “partida secreta” se ha incrementado 61% al pasar de 28.2 millones que se entregaban en 2005 a 45.7 millones al finalizar el 2015.

El PAN es el que más se ha beneficiado con esta prebenda legislativa al obtener 170 de los 408 millones, si se toma en cuenta que en 2005 ingresó 10 millones y para 2015 ya contaba con 18.9 millones, un incremento de 87% en sus percepciones.

El siguiente en el orden es el PRI al beneficiarse con 160.5 millones de pesos de esta partida, debido a que en 2005 le fueron asignados 13.6 millones y en 2015 el monto fue de 17.9 millones, un ascenso de 31%.

La tajada legislativa del PRD es de 26.4 millones de pesos. A diferencia de los otros institutos políticos, los perredistas sufrieron una disminución en sus ingresos porque en 2005 recibían 2.7 millones y al término del año pasado solo obtuvieron 2.3 millones; un decremento de 14.8%.

Para este análisis se sumaron los ingresos del Panal y el PVEM por ser ambos “satélites” electorales del PRI y el PAN, además de que nunca han enfrentado una elección gubernamental con candidatos propios. En total, ambos han aglutinado 51.2 millones en los 10 últimos años, pues de recibir 1.8 millones en 2005 al 2015 ya reunían 5.5 millones, lo que representa un incremento de 310%.

La Cámara de Diputados sonorense le entrega a cada congresista local 99 mil pesos mensuales únicamente de “partida secreta” y una suma extra anual por la misma cantidad para los contados casos en los que este dinero haya sido utilizado en contratar personal y que se tengan que cubrir bonificaciones de fin de año.

Partida, por ley

La ministración está sustentada en el artículo 165 de la Ley Orgánica del Congreso sonorense que señala: “Los grupos parlamentarios -integrados por dos o más diputados- y la representaciones parlamentarias -cuando existe un solo diputado de un partido- contarán con presupuesto para asesores, personal y elementos necesarios para el cumplimiento de sus funciones”.

La ley interna es clara con respecto a la repartición proporcional de la “gestión legislativa”, pero no así en regular la forma de fiscalizar o transparentar los recursos que se les entregan a los congresistas.

De acuerdo con la Dirección General de Administración, la comprobación de los montos repartidos por la partida 3919 es cuasidiscrecional porque los legisladores que reciben este dinero sólo están obligados a entregar un reporte financiero semestral que únicamente analiza la bancada a la que pertenecen.

A su vez, el grupo parlamentario por mayoría avala esta mínima fiscalización y después se envía al Pleno del Congreso por medio de “correspondencia”, los congresistas dan por visto el reporte financiero – es decir, no lo analizan y aprueban- y sólo ordenan que se archive en la Oficialía Mayor, ya en esta etapa fuera del alcance de los ciudadanos.

Con base en a un reporte oficial emitido por la Dirección General de Administración del Poder Legislativo, los congresistas locales reciben los 99 mil pesos por concepto de “gestión legislativa”, otros 52 mil 800 pesos de “sueldo base” que se suman a los 38 mil 318 por el rubro de “riesgo laboral” y los 25 mil 964 de “dieta”, que totalizan 219 mil pesos.

Sin límites

Epifanio Pavlovich, coordinador de la bancada priista y primo de la gobernadora Claudia Pavlovich, aseguró que no estaría dispuesto a renunciar a este fondo millonario.

“Tendríamos que consultarlo a todos, pero la verdad que es un recurso que se justifica porque todos los congresos y parlamentos lo tienen. Es para poder trabajar y hacer bien nuestro trabajo. Es para capacitar al personal, para foros ciudadanos, tiene una razón de ser y yo en lo particular no estaría de acuerdo a renunciar a esta partida”, afirmó.

En tanto Moisés Gómez Reyna, líder panista en la Cámara sonorense y exoperador financiero en la administración estatal de Guillermo Padrés, afirmó que el incremento de la “gestión legislativa” atiende a cambios inflacionarios de la década.

Dijo que estaría dispuesto a someter a análisis de sus compañeros la cancelación de esta partida y presumió que la actual legislatura –la 61– a la que pertenece, dejó fuera otra millonaria partida conocida como “fondo legislativo”. Ésta consistía en otros cuatro millones de pesos anuales que se adjudicaban de manera discrecional los diputados.

Gómez Reyna insistió sobre el acierto de cancelar el llamado “fondo legislativo”. Sin embargo, en la respuesta 111/UE/LXI, a la que se debe este análisis, no hace referencia alguna a una reducción presupuestal; por el contrario, evidencia la escalada del ejercicio de fondos públicos en el congreso local.

El coordinador de la bancada del Partido Nueva Alianza Fermín Trujillo no fue incluido en este reporte debido a que no respondió las múltiples solicitudes de entrevista con el reportero, ni siquiera en una sesión ordinaria del Congreso.

Más voracidad

La presidenta del Congreso en marzo Célida López reprochó que si la “partida secreta” de 99 mil pesos fuera de 300 mil pesos mensuales “no alcanzaría”.

La representante panista del segundo distrito local de Puerto Peñasco justificó que con este recurso mensual se cubre un sinnúmero de necesidades en las escuelas de la demarcación que representa para las iglesias cristianas compra de uniformes y la instalación de sistemas de aires acondicionados en viviendas.

“Son una infinidad de peticiones que no alcanza; además el diputado no es una oficina de peticiones por lo que los diputados tienen que aprender a hacer gestiones; aunque con el dinero que nos dan se puede hacer la diferencia”, recalcó López.

Y reconoció: “Si algún diputado se los quiere gastar en asuntos personales, podría darse la maña”.
Un trabajador con el salario mínimo de 73.04 pesos avalado para 2016 tendría que laborar 5 millones 585 mil 980 días -sin gastar un solo peso- para reunir los 408 millones que reciben anualmente los diputados únicamente de “partida secreta”.

Según el tabulador de “salarios mínimos profesionales” publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 18 de diciembre, un albañil con un ingreso diario de 106 pesos con 49 centavos se vería obligado a erigir edificios durante 3 millones 831 mil 345 días o 10 mil 496 años de trabajo sin descanso.

Más: un periodista con un sueldo de 218 pesos con 87 centavos, redactaría notas informativas por un millón 864 mil 120 días, es decir estaría dedicado a informar unos 5 mil 107 años.

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