El gran perdedor con la designación de Meade es Egidio Torre Cantú

Uno de quienes resultarán muy afectados con el nombramiento del precandidato del PRI a la Presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña, es el ex gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú y los miembros de “su equipo”. Su dream team. Cosa nada más de recordar que atrás de la nominación de Meade está la mano de Luis Videgaray Caso, quien empujó a Baltazar Hinojosa Ochoa para ser el candidato del PRI al Gobierno de Tamaulipas, en una aventura que, por todos los medios, la descarriló el entonces mandatario tamaulipeco Torre Cantú, al grado de reírse de Baltasar cuando públicamente lo llamó de manera despectiva y burlona “el paquetito”, sobrenombre que al matamorense le llegó para quedarse.

A tal nivel ha llegado la tensión entre ambos personajes, entre Egidio, el vecino de la Avenida Santa Bárbara con Callejón de los Ayala, número 310, del sector Los Callejones, en San Pedro Garza García, en Nuevo León, y Baltasar, el Diputado Federal, que el ambiente político en el tricolor tamaulipeco huele a revancha. Y se escuchan ya algunas voces en los mentideros políticos que aseguran que quien hoy detenta el poder tras el trono del PRI estatal es precisamente, Egidio Torre Cantú, quien se dice que en poco tiempo, muy poco, saldrá disparado del tricolor, en cuanto se renueve la dirigencia estatal en este mismo mes de diciembre, cuando termine el periodo formal para el cual fue electo Rafael González Benavides, quien dejó el partido cuando se fue al Congreso del Estado, mandato tricolor que concluyó como interino Sergio Guajardo Maldonado.

El caso es que Baltasar ha regresado por sus fueros. Y seguramente habrá de cobrarle cara, muy cara, la factura a Egidio, porque el mal trato, las burlas, las patanerías propias de este personaje del bigote de algodón, y los abusos de sentirse “el primer priísta de Tamaulipas”, tendrán un costo que será muy alto para él victorense y sus muchachos.

A Baltasar no se le olvida que Egidio metió la mano a la campaña como si él fuera el candidato, se sintió dueño y jefe político del destino de la contienda tricolor, se sintió dueño, incluso, de la propia vida política del entonces candidato, nombró al responsable de prensa de la campaña, y jugo con todos a un juego perverso que se llama “aquí sólo mis chicharrones truenan”. Y así fue, con los costos irreversibles para el PRI y para el propio Baltasar Hinojosa Ochoa que todos conocemos. Además de un pésimo gobierno, Egidio fue un pésimo operador político. Así lo demostró a lo largo de su administración.

Ahora, puede usted apostar querido lector, a que el candidato del PRI al Senado de la República será el propio Baltasar Hinojosa Ochoa, a menos que el matamorense pudiera ser llamado “a la mesa del señor” en algún cargo más importante dada su cercanía con el propio Luis Videgaray Caso.

Y baste preguntarle a algunos aspirantes y precandidatos tricolores a quienes Egidio-Gobernador lanzó al ruedo a gastar dinero, a emocionarse y a hacer trabajo político que sólo benefició al propio Egidio y a “su proyecto”, en lugar de sumar a la causa del PRI y de Baltasar, para al final decirles “ustedes perdonen, pero nunca hubo voluntad para que los candidatos fueran ustedes”. ¿Nombres? Hay varios enojados, muchos en todo Tamaulipas, a quienes Egidio, como se dice en el argot, “se les bañó”, los pisoteo en su dignidad y abusó de que él era el Gobernador. Pero a este señor se le olvidó que el poder no es perpetuo, que él no es ningún iluminado, que él no es dueño del PRI ni es el emperador de Tamaulipas y de sus ciudadanos, y que más tarde que temprano vendría el ajuste político de cuentas. Y en ese camino vamos.

Como ejemplo de los abusos del poder y los dineros de Tamaulipas perpetrados por los cercanos a Egidio, habría que preguntarle a Guillermo Martínez García sobre las acciones que realizó cuando coordinaba comunicación social en el Gobierno de Egidio, aparte claro de la denuncia que tiene por violación, la cual todavía no es resuelta; Martínez García debe declarar a cuantos medios y periodistas humillo y trató de desaparecer, por sus “publicaciones incómodas” en contra de Torre Cantú. A este sujeto también se le olvidaron dos pequeñísimos detalles en el ejercicio de su encargo público: primero, que el dinero que repartió y se llevó, y en exceso, lo cual ya está demasiado documentado, no era suyo. Y lo segundo, que su trabajo era mediar y conciliar y no pisotear, ofender y actuar como si en verdad fuera intocable. Este personaje se sintió a lo largo del sexenio el vicegobernador de Tamaulipas, pero no se debe de olvidar que todo cae por su propio peso.

Así, pues, vendrán los tiempos de las revanchas y el cobro de facturas al interior del PRI, contra quienes, desde la cúpula tricolor tamaulipeca y desde el Gobierno del Estado, abusaron del poder: concretamente Egidio y sus muchachitos, poder que por cierto ya se les acabó, afortunadamente, y en ese saldo de cuentas puede haber para ellos daños colaterales, muchos y graves, de proporciones insospechadas. Tiempo al tiempo. Cada vez, falta menos.

P. D. 1 Y hablando del PRI, en Reynosa, la llegada de Gustavo Rico de Saro a la dirigencia municipal del tricolor, más pareció haber sido un capricho que una vocación o un proyecto. El tricolor municipal acabó por hundirse a menos de dos meses de que Gustavo tomó la batuta del partido. A Rico de Saro, ahijado del mal recordado Everardo Villarreal Salinas, no se le ha visto en las colonias, no se le ha visto en los medios, no se le ha visto en las oficinas del propio partido ni reclamando a la autoridad municipal su falta de resultados, programas, atención a los ciudadanos y abuso en el uso de los recursos públicos, como un partido de oposición que es. ¿O habrá habido arreglos entre Maki y el grupo de Rico de Saro? Podría ser. Por lo menos, así parece y así se comenta en “radio pasillo”. ¿Una diputación federal para Carlos Peña Ortiz por el PRI? Sería un recordatorio materno para todos los priístas que han hecho labores por años esperando una oportunidad para que se le brinde a este mozalbete quien sólo tiene como mérito ser hijo de la “primera alcaldesa de Reynosa”, que ha sido la peor, la más ambiciosa, la más mentirosa, la más abusiva y la más nepotista en la historia de la Ciudad.

Ha sido verdaderamente nulo el trabajo de Rico de Saro en favor de los ciudadanos reynosenses. Y ha sido tal su falta de imaginación, que ya hubiera podido ir a ayudar a los vecinos de la colonia Unidad Obrera a resolver el mugrero insalubre con el que tienen que convivir todos los días desde hace años y que afecta lo mismo a niños que a adultos y que les ha generado en la piel y en las vías respiratorias graves problemas de salud. Y que la Maki candidata se comprometió a resolver, gritándolo a todo pulmón con las aguas negras llegándole a la cintura y respirando esos olores fétidos, acción que en su momento le aplaudieron los vecinos pensando que realmente iba a poner una solución definitiva. Maki parecía honesta y la hoy alcaldesa sólo engaño a los electores, como ha engañado a casi todos a lo largo de su vida. Y lo peor, como se engaña a sí misma. Nadie la tolera como persona, menos como gobernante.

Gustavo Rico de Saro no ha sabido ser ni líder ni dirigente. Se quedó con el partido porque sus patrocinadores le echaron montón a sus competidores para dejarlos fuera. Rico de Saro no ha llegado a ser siquiera gerente del PRI en Reynosa, no ha completado el directorio de funcionarios porque nadie quiere colaborar con él y al paso que va en la elección de 2018 le van a dar al tricolor hasta con la cubeta.

La llegada de Rico de Saro acabó con ese partido, con las ganas de quienes creyeron en “su proyecto” y en la elección del próximo primero de julio, si no eligen a un candidato competitivo, alguien qué si le sepa, van a morder el polvo, otra vez, a la primera de cambio.

Por cierto, en los mentideros políticos se comenta con insistencia que muy pronto podría haber cárcel para un alcalde de Reynosa del pasado reciente quien tiene muchas cosas que aclarar ante la Auditoria Superior del Estado, por pecados, pecaditos y pecadotes. ¿Quién será? ¿Será acaso José Elías Leal? ¿Será tal vez Everardo Villarreal Salinas? ¿O será otro? El respetable quiere sangre y no falta mucho tiempo para saberlo.

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