Sin duda alguna, gane quien gane las elecciones del próximo primero de julio, tendrá que combatir, de verdad y hasta donde tope, la corrupción y la impunidad en México. La sociedad mexicana ya llegó a su límite y no puede esperar más. Y casos hay todos los días en todas las latitudes del país que nos ponen a reflexionar sobre los graves problemas que vivimos y que se deben de resolver de inmediato. México exige un cambio de fondo en el tema del combate a la corrupción, a la impunidad y a la violencia. Sólo por ennumerar, de septiembre a la fecha, en lo que va de este proceso electoral, han sido cobardemente asesinados 113 políticos relacionados con el actual proceso electoral. De esa gravedad son los problemas del país.

En cuanto a la violencia, se registraron 7.667 homicidios en México tan sólo en el primer trimestre de 2018, casi 20% más que el mismo periodo de 2017, el año másviolento en dos décadas, según cifras del gobierno federal divulgadas este domingo. El reporte de marzo del secretariado ejecutivo del Sistema de Seguridad Nacional de la Secretaría de Gobernación, indica que en marzo se registraron 2.729 muertes violentas, la mayoría de ellas con arma de fuego, lo que lo convierte en el mes más violento en lo que va del año.

Los índices de impunidad en México siguen en ascenso. En 26 de los 32 estados se agravó el porcentaje de delitos que no se esclarecen y, en promedio, menos del 4 por ciento de las denuncias tiene algún resultado. ¿El motivo? El país tiene la mitad de los policías que como mínimo se necesitan, además de que también existe un déficit de fiscales que indaguen delitos, así como  cuatro veces menos jueces que el resto del mundo, entre otras cosas. Si sumamos todos estos elementos, ahora podremos entender porque hay un cocktail explosivo en nuestro querido México.

Los resultados del Índice Global de Impunidad México 2018, muestran datos contundentes: 93 de cada 100 delitos que se cometen en el país ni siquiera se denuncian. Y en la minoría de los ilícitos que se sí reportan ante un Ministerio Público, las investigaciones no llegan, casi nunca, a una sentencia contra los implicados

El estudio, elaborado por cuarto año consecutivo por la Universidad de las Américas de Puebla(UDLAP) utiliza 32 variables relacionadas con la eficiencia y la estructura del sistema de justicia, para calcular un indicador de impunidad tanto a nivel internacional, así como nacional y por estado.

En el caso de la corrupción, el problema en México es tan grave que de acuerdo con el Índice Global de Corrupción 2017 publicado por la Transparencia Internacional, México se ubica en la posición 135 de 180 países con respecto a los temas de la percepción de la corrupción, registrando una caída con respecto al estudio levantado en 2016. Las Investigaciones deficientes y la corrupción ponen a México en los últimos puestos del índice de Estado de derecho.

De 100 puntos posibles en la medición, donde 100 es el país mejor evaluado en cuanto a corrupción y 0 el peor, México obtuvo apenas 29 puntos, mientras que en 2016 había conseguido 30. Es decir, en 12 meses entre estudio y estudio, México bajo un peldaño, lo que de por si ya es grave. Los resultados posicionan a nuestro país entre los peores lugares de América Latina y el Caribe, incluso por debajo de naciones como: Brasil, Argentina y Colombia. Y con la misma puntuación de Honduras y Paraguay.

 

El estudio resalta que México se ubica como el peor país del grupo de los G20 (grupo de los 19 países más industrializados y la Unión Europea). Y con este, sería el tercer año consecutivo que el país desciende en cuanto a su posición mundial. En 2015 el mismo estudio colocó a México en el lugar 95 con 35 puntos, mientras que en 2016 se posicionó en el lugar 123 con 30 puntos. Es decir, vamos como los cangrejos, vamos sin dudarlo en reversa, vamos para atrás.

Y mientras México no lleve a cabo acciones serias y responsables para desmantelar las redes de corrupción, será difícil que mejore en las evaluaciones internacionales sobre corrupción e impunidad.

¿Cuáles son los países mejor calificados de la región? Chile y Uruguay fueron los mejor calificados. Estos se ubican a más de 100 posiciones de México, tras obtener calificaciones mayores a 60 puntos. En ambas naciones sudamericanas cuentan con fiscalías independientes “con capacidades reales de investigación y persecución del delito”, lo cual podría ser el motivo de su alto puntuaje, lo que en México todavía estamos en pañales.

Los datos del Índice de Corrupción se suman a la reciente Evaluación Mutua del Grupo de Acción Financiera (GAFI), que señaló que en México el lavado de dinero aún no es un delito que se persiga de manera proactiva y sistemática, lo que significa un riesgo de impunidad y corrupción tanto para el sector público como el privado.

¿Qué debemos de hacer? Transparencia Internacional propone varias recomendaciones para atender el grave problema de la corrupción:

1) Asegurar la correcta implementación del Sistema Anticorrupción en todo el territorio nacional.

2) Incorporar a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y al Servicio de Administración Tributaria (SAT) en el Sistema Nacional Anticorrupción, para fortalecer las investigaciones de lavado de dinero y las llamadas “empresas fantasma”.

3) Crear una Fiscalía General de la República capaz, autónoma e independiente para asegurar que la política anticorrupción del país no dependa ni de la política, ni de intereses privados.

4) Avanzar hacia sistemas de información interoperable y automatizada de todas las instituciones públicas, incluyendo la máxima publicidad y formatos abiertos respecto del financiamiento a partidos políticos y sus proveedores.

Insisto, gane quien gane la elección del próximo primero de julio deberá traer en su agenda y bajo el brazo la corrupción, la impunidad, la violencia y la pobreza como prioridades de su administración.

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