‘Hola Habana’: Mick Jagger

CIUDAD DE MÉXICO.- La Revolución Cubana tuvo prohibida la música de The Rolling Stones. Decían que incitaba a la rebelión, que simbolizaba el capitalismo en una nación socialista, pero anoche ese veto pasó a ser un pasaje histórico.

Sus Satánicas Majestades saludaron a 500 mil personas (cifra según la agencia AP) reunidas en la Ciudad Deportiva de la isla, donde un nuevo capítulo se abrió con puro rock and roll y el pasado quedó enterrado con el cierre de la gira América Latina Olé.

Esperamos 50 años”, decía una pancarta dibujada por un fanático local, cuyo letargo acabó cuando el incansable Mick Jagger saltó al escenario para gritar: “Hola, Habana, buenas noches mi gente de Cuba”, en perfecto español a las 20:35 hora local.

El alarido fue impresionante y aumentó cuando el grupo abrió con Jumpin’ Jack Flash, un clásico que ha retumbado desde hace semanas por México, Brasil, Chile, Colombia y Argentina, los países que ha pisado su gira.

Al igual que en México, Jagger presumió un saco vino tinto y plateado, pantalones entubados cuya tela, evidentemente de la más alta calidad, se doblegaba ante los movimientos que sólo él puede presumir y los que han inspirado hasta una canción de Maroon 5.

Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música aquí en Cuba, pero aquí estamos. Pienso que los tiempos están cambiando”, expresó el legendario cantante de 72 años.

Con toda la razón del mundo, recordó que los radios jamás pudieron programar su música bajo el mandato de Fidel Castro; sin embargo, la juventud se las ingeniaba para conseguir vinilos, escucharlos en casa y prestarlos para que todos supieran que el diablo del rock habitaba en el Reino Unido.

It’s only rock ‘n’ roll (but I like it), fue la segunda canción dentro de la lista de temas, la cual sufrió ligeras variaciones respecto a lo que tocaron en el resto de naciones de habla hispana.

Keith Richards y Ronnie Wood, los encargados de las cuerdas del grupo, volvieron a ser los mismos chiquillos de los 60; sus sonrisas y la manera en la que ejecutaban sus notas los evidenciaron. Paseaban de lado a lado, según se pudo presenciar en clips que los fans subieron a través de Instagram.

La cantidad de videos que fueron subidos en tiempo real dejó entrever que varios extranjeros estaban presentes en el show, pues es muy difícil que una mayoría de isleños se hagan de un smartphone, según experiencias de viajeros que han visitado la nación.

Las fotografías panorámicas también fueron prueba de que, como en todos lados del mundo, el público grabó la mayor parte del show en sus dispositivos.

Ni por ser un momento histórico Charlie Watts, el baterista, dejó de mostrar su inexpresivo rostro que lo caracteriza. Eran breves sus sonrisas detrás del instrumento, donde se mostró fresco al vestir una playera blanca para evitar sentirse más acalorado por la humedad de Cuba.

All down the line, del disco Exile on Main St., fue la rola que los fans escogieron para que sonara en la noche. Angie y Paint it Black continuaron con la presentación.

Entre los espectadores no faltaron los carteles con mensajes como “We Love Stone” o banderas de países que se declaraban “República Stone”, ni las personas vestidas con camisetas que lucían el popular logo de la banda de la boca con la lengua afuera.

Grupos de fanáticos con camisetas negras estampadas con la imagen de la banda británica pasaron la noche en carpas o durmiendo en las aceras a la espera del inicio del espectáculo.

Llegamos a las ocho de la mañana son 12 horas de espera pero vale la pena”, dijo Jorge Ricardo, un constructor de 47 años que vino desde la vecina provincia de Matanzas a unos 200 kilómetros al este de la capital junto con su esposa a quien extravió entre el gentío y que por buscarla perdió la primera fila que había logrado conseguir.

Las calles fueron cerradas el jueves en las inmediaciones de la Ciudad Deportiva el espacio al aire libre donde se instaló un escenario de metal y todo el equipo de audio del espectáculo que fue de acceso gratuito.

Un fuerte dispositivo de seguridad policial garantizó la tranquilidad del concierto, donde rigió una prohibición de ingerir bebidas alcohólicas.

El país de la salsa, la trova y el son se preparó durante semanas para que sus Satánicas Majestades tocaran el Viernes Santo con un escenario de 80 metros de largo y 10 pantallas gigantes.

The Rolling Stones sellaron a lo grande la reconciliación de Cuba con el rock. Un equipo ultramoderno de mil 300 kg. y ocho repetidores de audio hiceron que hasta los vecinos del lugar sintieran la música en sus casas.

Nunca hubo un decreto que prohibiera explícitamente el rock, pero la música “del enemigo” fue prohibida durante años por el régimen de Fidel Castro.

Imitar la vestimenta o la melena de los ídolos era considerado un “problema idelógico”.

Los cubanos recuerdan cómo en esa época escuchaban a The Beatles o a The Rolling Stones en la intimidad de sus cuartos en placas metálicas en forma de vinilos o cintas magnetofónicas que intercambiaban
a escondidas.

-Con información de AP y AFP

EN DATOS
El Vaticano pidió a The Rolling Stones no tocar por respeto al Viernes Santo. Según el rotativo británico Daily Mirror, la institución contactó a la banda a través de una carta. “El equipo del grupo se quedó atónito cuando el Vaticano se puso en contacto con la misiva, no podían creer lo que vieron. Pese a que no quieren hacer enojar al Papa, tienen un contrato que cumplir y lo iban a honrar”, comentó al periódico una fuente del tour de los Stones.

La inversión para realizar el concierto gratuito de The Rolling Stones corrió a cargo de la Fundashon Bon Intenshon, una organización de la isla de Curazao que se dedica a apoyar proyectos educativos, deportivos, culturales y medicinales, además de luchar en contra de la pobreza.

De acuerdo con la televisora Al Jazeera América, el show no tendrá ningún costo debido a que el ciudadano cubano promedio gana entre 20 y 40 dólares al mes, por lo que les hubiera sido imposible gastar en un boleto de 550.

Estadunidenses, puertorriqueños, colombianos, holandeses, alemanes y diversas nacionalidades arribaron a la isla, lo que indica una importante derrama económica en el sector hotelero y restaurantero.

El escenario fue decorado a manera de los Yoruba, etnia afrocubana instalada en el país.

El audio viajará por ocho repetidores que serán instalados durante todo el inmueble de La Habana y cuatro lenguas frontales que fungieron como bocinas.

El show fue tomado en cuenta como parte de la Semana Británica en Cuba, una celebración donde se celebra el legado que Inglaterra ha dejado al mundo.

Los cantantes donarán instrumentos para que jóvenes cubanos puedan continuar su carrera musical. Lo hacen con ayuda de varios de sus patrocinadores, como la Fundación Gibson, Vic Firth, RS Berkeley, Pearl, Zildjian, Gretsch, Latin Percussion, Roland y BOSS. El Latin Grammy, a través de su fundación cultural, también apoya la iniciativa.

El Concierto por la Amistad fue filmado por Paul Dugdale, cineasta detrás de otros largometrajes musicales de One Direction, Adele y Ed Sheeran. Aún no es oficial su lanzamiento (a manera de documental); sin embargo, se espera que incluya escenas que el grupo filmó durante su gira Olé.

La musicóloga Martha Bonet de la Cruz indicó a medios nacionales e internacionales que Mick Jagger se comprometió a entregar gratis el documental para que todos los cubanos disfruten una vez más de su presentación histórica, en televisión nacional.

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