La alcaldesa ya quiere irse

 

¡Pobre Reynosa! La alcaldesa Maki Ortiz Domínguez está cansada de que nada le salga bien. Sus diferencias irreconciliables con los diferentes niveles del poder; su escandalosa derrota cuando compitió para ser Consejera Nacional; en esta ocasión, la frustración y enojo de la alcaldesa por la escandalosa derrota, la motivó a despedir al entonces Coordinador Municipal de Protección Civil, Ricardo Calderón Macías, quien, por cierto, ya fue nombrado como nuevo Delegado del Instituto Tamaulipeco para los Migrantes en Reynosa.

También, están cansados los colaboradores de una administración perdida, sin rumbo. Y ni que hablar de los regidores reynosenses, quienes en lugar de ubicarse por fracción parlamentaria al interior del cabildo se han dividido en dos grupos: o estás con Maki o estás contra ella, lo que ha frenado e imposibilitado cualquier proyecto en beneficio de la Ciudad, una necesidad tan necesitada de soluciones a los múltiples problemas que presenta y que en los últimos seis, casi siete años, no ha pasado nada.

Por lo que sucede en Reynosa, está cansado también el Congreso del Estado, que ha tenido que poner orden en la administración municipal, lo que, a pesar de todos sus esfuerzos, ha sido prácticamente imposible por la cerrazón de la primera alcaldesa de la Ciudad. Maki Ortiz deberá presentarse en el Congreso el próximo   día 7 de febrero, por segunda ocasión, a responder a los cuestionamientos de los diputados y a explicar porque la Ciudad más importante de Tamaulipas en términos electorales y económicos, nomás ni para atrás ni para adelante.

Pero también la ciudadanía está cansada. El pueblo, el ciudadano de a pie como Usted y como yo, estamos hartos de una administración, que en tan sólo 4 meses ha terminado con la luna de miel: se ve a una autoridad cansada, sin rumbo, sin proyecto, lejana de la sociedad a la cual juró servir y a la que le ofreció el oro y el moro a cambio del sufragio. Maki ofreció a los reynosenses una administración municipal responsable, una administración municipal transparente, una administración municipal incorruptible y una administración que terminaría con los vicios, privilegios y la mala práctica de las pasadas administraciones municipales. Todos esperábamos los vientos del cambio en el Ayuntamiento de Reynosa y estos nada más no llegaron. En más de 4 meses de un mal gobierno, Maki nada ha cumplido.

Hoy sus días se le van a la doctora entre comer Pingüinos Marinela y dormir; entre despreciar a los medios y gritar y ofender a sus colaboradores; en ver como sus trabajadores se le van a otros espacios cansados del trato humillante, grosero y lejano que utiliza Maki para dirigirse a ellos. Hoy, sus días se le van a la alcaldesa tratando de encontrar la fórmula para revertir el marcador con la sociedad que hoy está a punto de acabarla.

Las dos últimas sesiones de cabildo se le han ido en ratificar los nombramientos de la titular del Instituto Municipal de la Mujer y de la Dirección del DIF Reynosa, cuando lo importante es ponerle un punto final al eterno problema de la basura y las quemas de las Anacúas y las Calabazas, las cuales contaminan la Ciudad de fea manera.

Maki, haciendo gala del “por qué lo ordeno yo” ha transitado haciendo gala del nepotismo, lo cual solo ha servido para ubicar a sus seres queridos en posiciones públicas y en la búsqueda de encabezar una administración eminentemente recaudatoria. A Maki se le ha ido el tiempo en nada y a la sociedad de Reynosa en llegar al hartazgo por una administración municipal que, al día de hoy, sólo ha instalado seis semáforos de LED´s en la Avenida Morelos, prestados por cierto, y ella piensa que con ello ya cumplió con los electores.

Maki pensó que era suficiente ser amiga de altos personajes de la política nacional para llegar y mantenerse, cuando a ellos ya los tiene cansados con infinidad de llamadas para llorarles sus penas por lo que busca en Reynosa y no ha encontrado en la Ciudad, y no porque no exista, sino porque no ha sabido ganárselo. La petulancia, pues, está por sepultar su sueño de ser la primera alcaldesa de Reynosa. Maki ya se quiere ir, ya la hartamos los reynosenses.

Maki tiene en su horizonte, en el mejor escenario, el 30 de septiembre de 2018. ¿Y después? Nada, el olvido y el ostracismo político. En esa fecha, si llega, habrá terminado su tiempo como alcaldesa sin pena ni gloria. Y habrán pasado todos estos meses sin haber logrado nada. Días, semanas y meses tirados irremediablemente a la basura y los reynosenses nuevamente en espera de tiempos mejores.

Y a lo mejor tiene razón Maki en no amar a Tamaulipas, en no amar a Reynosa, porque Maki a pesar de sus cargos públicos que ha tenido por Tamaulipas, es originaria del estado de Chihuahua. http://www.tamaulipas.contralinea.com.mx/archivo/2007/enero/htm/maki_calderon_2010.htm

Los 1,700 millones de presupuesto de la Ciudad, no son suficientes para hacer las grandes obras. De eso estamos conscientes. Sin embargo, ese dinero si puede alcanzar para ofrecer servicios de primera calidad: recolección y disposición de basura, limpia pública, alumbrado, seguridad, DIF municipal, agua potable y alcantarillado, si y siempre si se utiliza con absoluta honestidad, lo que ya se ve difícil, a estas alturas del gobierno municipal. Esa aparentemente fuerte cantidad no le va a alcanzar para más. Y tampoco le va a alcanzar para regalar automóviles para congraciarse con los trabajadores a quienes ha humillado más de una vez.

Maki está hoy más sola que nunca: ni su hijo, ni su esposo, ni sus asesores le pueden resolver esa falta de asertividad política y administrativa. Es más, el mayor problema de la alcaldesa es que en lugar de ayudarle, le complican su escenario debido a las ambiciones, a la falta de sensibilidad, a la ausencia de pericia política, y al espíritu recaudador que les inspira, como no se había visto en años; cosa de ver cómo sus principales colaboradores operan en contra de la propia alcaldesa, para entender porque Maki tiene el escenario tan adverso como lo tiene. O Maki se pone las pilas o el pueblo le hará realidad su sueño: le pedirá que se vaya de Reynosa a su lujosa casa en el Valle de Texas, y que no vuelva más.

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