Lucía Aimé: la Iglesia en manos de Lutero

Hipódromo Político

Carlos G. Cortés G.

Con profunda preocupación, pude observar en las redes sociales, una fotografía de la nobel presidenta del Comité Municipal del PRI en Ciudad Victoria, quien aparece con varios, supongo compañeros y compañeras del partido, teniendo en el fondo una bandera de México pintada en la pared, pero con el logotipo del PRI en lugar del escudo nacional.

Imagínese Usted a la ex subsecretaria de Educación en el Estado y Delegada de la SEP en Tamaulipas cometiendo este nivel de pifias, cuando ella fue durante años corresponsable de la educación de nuestros niños y jóvenes. ¡Qué ignorancia la suya! ¡Qué pena para el PRI, para Tamaulipas y para México!

¿Qué no sabrá esta señora, que presume de su alta calidad académica en Administración Pública y formación profesional que existe en nuestro país una Ley Sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, con una última reforma realizada el 17 de diciembre de 2015? Pues sí, y en su Artículo Tercero se puede leer textualmente que “La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro, tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha 2 de 34 franja. La proporción entre anchura y longitud de la bandera, es de cuatro a siete. Podrá llevar un lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra”. En ningún lado menciona que se puede cambiar el escudo nacional por el logotipo alguno de partido político.

Asimismo, en la misma Ley, en su Artículo Séptimo, textualmente se lee: “Previa autorización de la Secretaría de Gobernación, las autoridades, las instituciones o agrupaciones y los planteles educativos, podrán inscribir en la Bandera Nacional sus denominaciones, siempre que esto contribuya al culto del Símbolo Patrio. Queda prohibido hacer cualquiera otra inscripción en la Bandera Nacional”

¿Acaso Lucía Aimé habrá obtenido el permiso de la Secretaría de Gobernación para cambiar el escudo nacional por el logotipo del PRI? Y si no es así, ¿se hará acreedora Lucía Aimé a una sanción por parte de la autoridad responsable de vigilar y sancionar el uso indebido de la bandera, el símbolo patrio y el himno nacional? Insisto, da terror conocer como obran los funcionarios públicos cuando les dan un tabique poquito alto.

Recuerde Usted querido Lector que los cantantes Jorge Muñiz y Tatiana destacan entre los artistas criticados por la opinión pública por no recordar el Himno Nacional. Pero ambos no han sido los únicos, pero quizás si los más famosos. Seguramente el caso más recordado fue el de Jorge El Coque Muñiz, al que más difusión se le dio y por eso se le recuerda como uno de los primeros, que olvidó la letra del Himno Nacional justo en el momento en que la interpretaba antes de iniciar una pelea de box del mexicano Jorge “El Maromero” Páez, al exponer su título pluma ante el argentino José Mario López.

Otra de las famosas que no se salvó de equivocarse al interpretar el Himno Nacional fue Tatiana, durante un evento automovilístico, en la inauguración del Champ Car, en Monterrey, Nuevo León, donde para prevenir cualquier problema, los organizadores decidieron ponerle un apuntador; a pesar de ello se equivocó.

Estos errores y el enojo de la opinión pública, originó que el gobierno mexicano decidiera sancionar a quienes cometieron errores de esta magnitud.

Pero a Lucía Aimé le valió. De plano. Parece que no le importó violar la Ley Sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. No sé si esta ex funcionaria de Educación, la que piensa que los maestros de Ciudad Victoria son flojonazos, se sienta protegida por el divino manto, pero lo que si queda claro es que la Secretaría de Gobernación debe opinar sobre el tema y si es necesario sancionarla como una muestra de que este nuestro México requiere buenos ejemplos.

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