Sangriento Orgullo Gay en Orlando

EL MUNDO.- El Día del Orgullo Gay se ahogó en sangre en Estados Unidos. La ciudad deOrlando -que simboliza el entretenimiento nacional con sus parques de atracciones de Disney World, Universal y Sea World- fue este domingo escenario del mayor asesinato en masa de la historia del país desde el 11 de Septiembre: 49 personas muertas y otras 53 heridas cuando Omar Mateen, estadounidense de 29 años y religión musulmana, entró a las dos de la mañana pegando tiros en la discoteca Pulse. Para el FBI, Mateen, empleado como guardia de seguridad, no era un desconocido, había sido investigado en 2014.

El festejo del Día del Orgullo Gay era el primero que tiene lugar en Estados Unidos desde que, hace 11 meses y dos semanas, el Tribunal Supremo de ese país legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Mateen, de padres afganos, se atrincheró en el local hasta que, a las cinco de la madrugada hora local (11:00 en España) fue abatido por las fuerzas del orden. Así concluía una carnicería ligada al terrorismo islámico, ya que justo antes de perpetrar el atentado Mateen llamó al número de emergencias de EEUU (el equivalente del 112 español) para proclamar su fidelidad al Estado Islámico (IS). El grupo terrorista se apresuró este domingo a reivindicar el ataque perpetrado por uno de sus “combatientes”. El estilo de la matanza recuerda al de la sala Bataclán de París el pasado noviembre.

Al estilo de Boston

Sin embargo, no parecía que el asesino fuera miembro de la organización IS, como los terroristas que llevaron a cabo los atentados de París en enero y noviembre pasados, o los de Bruselas, en marzo. Más bien todo apuntaba a que Mateen era un radical con simpatías hacia el IS, al estilo de Syed Farook y Tashfeen Malik, que el 2 de diciembre asesinaron a 14 personas en un centro para discapacitados psíquicos en la ciudad de San Bernardino (California).

De hecho, en su llamada al 112, Mateen citó como ejemplo el atentado de la maratón de Boston, en 2012, en el que dos hermanos de origen checheno, Tamerlán y Yójar Dudáiev, asesinaron a tres personas con una bomba de fabricación casera en la línea de llegada de esa competición deportiva.

Sin embargo, la matanza de Orlando también tiene un componente de lo que se denomina “crimen de odio” [hate crime], es decir, una acción motivada porprejuicios raciales, religiosos o de otra índole. Porque, a fin de cuentas, sus víctimas fueron elegidas por su orientación sexual. Así, en esos dos términos, la calificó este domingo el presidente Barack Obama, en un discurso televisado a la nación, en el que también recordó que el acceso a las armas de fuego -en EEUU hay aproximadamente un 15% más armas que personas- ha jugado un papel clave en el ataque.

De las 25 matanzas con mayor número de víctimas mortales que se han producido en EEUU, 12 se han producido después del año 2000, y ninguna tuvo lugar antes de 1982. Canadá ha tenido siete matanzas por arma de fuego desde 1996; EEUU, siete desde el lunes de la semana pasada.

Pero esta masacre tiene dos rasgos diferenciales: sus víctimas lo fueron por su orientación sexual, y el perpetrador era un radical islámico. Sin embargo, Obama no hizo ninguna referencia al radicalismo islámico. Es algo que aprovechó rápidamente el candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, que afirmó en Twitter que él “ya había advertido de lo que iba a pasar” y que que si Obama sigue sin mencionar “el fundamentalismo musulmán ¡debería dimitir con deshonor!”.

En las últimas dos semanas, Trump ha sido objeto de duras críticas por parte de su propio partido por declarar que en ninguno de los 50 procesos legales que tiene pendientes debería ser juzgado por un juez de origen mexicano o por un musulmán. La candidata demócrata, Hillary Clinton, repitió en Twitter las palabras de Obama al declarar que el ataque “es un atentado y un crimen de odio”. Los miembros de ese partido recordaron que no fue hasta 2009 que EEUU incluyó dentro de la categoría de crímenes de odio los ataques a personas por su orientación sexual y que, aún entonces, 19 senadores y 94 representantes -todos republicanos- votaron en contra.

Investigado dos veces por el FBI

De acuerdo con el alcalde de la ciudad, Buddy Dyer, de las 50 personas muertas -incluido el propio Mateen, 39 perecieron en el local y otras 11 en el hospital. Hasta el momento, se ha identificado a 48 víctimas mortales. La discoteca había organizado una ‘Noche latina’, dedicada a ritmos como bachata y reguetón, por lo que es muy probable que un alto porcentaje de las víctimas sea hispano, una comunidad que representa el 29% de la población de Orlando.

El agente del FBI Ron Hopper confirmó en rueda de prensa que el autor de los disparos ya había sido investigado en 2013 y 2014 por las autoridades federales del país. Según esta versión, el motivo en 2013 fue la publicación de varioscomentarios a favor del IS en las redes sociales , y en 2014 por aparentementequerer cometer un ataque suicida, aunque las autoridades consideraron la investigación “no concluyente”.

Asimismo, según el canal NBC News, Mateen llamó poco antes de iniciar el tiroteo al teléfono de emergencias 911 y declaró su lealtad al Estado Islámico.

El alcalde de Orlando habilitó una página web en la que en los próximos días se homenajeará a los fallecidos en el atentado. Edward Sotomayor Jr., Stanley Almodovar III, Luis Omar Ocasio-Capo y Juan Ramon Guerrero fueron los cuatro primeros nombres que ya han sido incluidos en la página.

Una pistola y un fusil de asalto

El tirador, que murió en el intercambio de disparos con la Policía, llevaba una pistola y un fusil de asalto, según detalló el jefe de policía de Orlando, John Mina. También añadió que el tirador portaba “un dispositivo”, aunque no precisó las características. Agentes del FBI y de otras unidades están limpiando los alrededores del Pulse en busca de otros dispositivos.

Dada la magnitud de la tragedia, el alcalde de Orlando, Buddy Dyer, explicó que había solicitado al gobernador de Florida que declare el estado de emergencia en Orlando. Sin embargo, las autoridades apuntan a un “lobo solitario” y se muestran”convencidos de que no hay ninguna amenaza más”, en palabras de un portavoz del FBI.

“Manténganse alejados”

Rosie Feba, una testigo del ataque que logró escapar del club junto a su novia, explicó que el tiroteo comenzó cerca de la hora del cierre. “Ella me dijo que alguien estaba disparando. Todo el mundo se tiró al suelo. Al principio pensé que no era real. Pensaba que era parte de la música hasta que vi su pistola”, agregó.

Hacia las 5.00 horas -hora local-, según ha detallado Mina en una rueda de prensa, los agentes tomaron “la decisión de rescatar a los rehenes”. Al menos 30 personas fueron liberadas, después de que un equipo de los SWAT irrumpiera en el local con un vehículo blindado, se produjeran dos explosiones controladas y nueve agentes se introdujeran en el club. “Hicieron un gran trabajo”, subrayó Mina.

“Al menos nueve agentes estuvieron implicados en el tiroteo y uno resultó herido, aunque el casco (de fibra sintética) que llevaba le salvó su vida”, explicó Mina, que recalcó que el supuesto tirador estaba “organizado y bien preparado”.

“Matar homosexuales es lo más compasivo”

La comunidad gay de esta localidad ya había sido puesta en el punto de mira el pasado mes de abril. Un portavoz de la mezquita de Orlando declaró entonces que “matar homosexuales es lo más compasivo”. “La muerte es la sentencia. Lo sabemos. No hay nada de lo que avergonzarse. La muerte es la sentencia”, dijo el representante musulmán.

De hecho, pocas horas más tarde del ataque en Orlando, las autoridades de Santa Monica fueron alertadas de una persona de comportamiento extraño. Cuando la policía localizó al sospechoso, se encontró con que tenía en su coche “un arsenal” de armas y explosivos, y que se dirigía hacia el Desfile del Orgullo Gay en Los Ángeles.

El de este domingo en Orlando ha sido el segundo ataque en la ciudad en poco más de 24 horas, después de que la cantante Christina Grimmie fuera asesinada el viernes por un hombre que le disparó tras un concierto.

Las armas de fuego fueron usadas en 11.200 asesinatos en 2013 en Estados Unidos, pero hasta ahora no han llevado a la adopción de medidas efectivas para limitar su uso en un país donde el derecho a portar armas está protegido por la Segunda Enmienda de la Constitución.

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