Reporte Directo

Y el Cisen tamaulipeco?

22 enero, 2017 - Campanario, Columnas

Mal haría la administración gubernamental panista en mostrarse permisivo con la administración priísta saliente, luego que dejo en quiebra y sin recursos, sino solo los necesarios para concluir las obras y servicios que inició esa fallida administración. La contraloría ha enfocado el levantamiento de supuestas irregularidad en las secretaria anterior de Obras Pública y Finanzas, será quizá porque se trata de dos áreas de confort de los dos últimos gobierno priístas. Aunque también en la administración de Yarrington Ruvalcaba no curtieron mal las baquetas, basta recordar que en la secretaría de obras públicas designó como titular a un Ingeniero Agrónomo, cuyo perfil riñe con las tareas de ese segmento de la administración pública, pero que a la vez es relevante porque se trata de la infraestructura y de las obras para la vida, que requiere la entidad.

El perfil del ex titular de obras públicas es inapelable porque se trata de un ingeniero civil hijo de un buen padre con una trayectoria inigualable como constructor, dejo huella en esta y otras entidades de la república.

Sin embargo, el desempeño de su hijo Manuel Rodríguez Morales al frente de esa ha sido y es ampliamente cuestionado por sus colegas constructores. Quienes se quejan no solo de la ausencia de una revisión minuciosa en obras relevantes por la seguridad que requieren, sino también por la aplicación de técnicas y materiales inapropiados. En algunas de la obras el ex titular se mostró complaciente con las constructoras preferidas del sexenio anterior.

Pero también la obra pública durante los últimos tres sexenios priístas estuvo encaminada a construir por construir, simplemente para que hubiera obras que detonarán recursos para los dueños de empresas constructoras, que cada campaña de gobernador eran los primeros en abrir sus chequeras para que por recursos no se frenara la maquinaria del partido tricolor.

La secretaría de obras fue por antonomasia el área de donde dos de los ex gobernadores priístas obtuvieron importantes capitales, no solo porque sus constructoras y las de sus amigos encontraron contratos jugosos. Pues mientras que uno de ellos se convirtió en el cobrador del “diezmo” a los constructores, el otro se hizo de la vista para que su maquinaria lo mismo que sus camiones no pararan los seis años de su gestión.

El otro desvergonzado, liberó de las cuotas a los constructores pero solo les dio migajas de las obras que Nixa se adjudicó,  con la legitimación a luz y complacencia del ex secretario de obras Rodríguez Morales.

En tanto que el ex secretario de finanzas Silvestre Abrego Adame debe explicaciones respecto a los conceptos creados durante la campaña electoral de gobernador, a través de los desvió recursos para la campaña del ex candidato priísta Baltazar Hinojosa Ochoa.

Con cuyos recursos “operadores” del malogrado candidato adquirieron feudos que hoy están a la venta, por el futuro adverso que les espera. Seis años fuera de la nomina oficial es sinónimo de una condena al desierto.

En finanzas es donde la situación es ampliamente compleja, no solo por los pasivos que heredaron mucho menos por la deuda, sino por la ausencia de justificantes. Ya que en la mayoría de las auditorías, no han sido localizados los entes adquiridos e inventariados.

Por cierto, el actual secretario general de gobierno César Verástegui Ostos es fecha que no localiza, el “cisnecito” creado por los gobiernos priístas, para escuchar a través de los auriculares de sus líneas telefónicas a sus enemigos políticos lo mismo que a sus correligionarios.